[iconheading type=»h1″ style=»fa fa-comments»]por: Daniel Antileo[/iconheading]

Según la Encuesta Nacional Urbana de Seguridad Ciudadana, la victimización general se mantiene desde el 2013 (24,8%) a 2014 (25%), sin embargo, comparado con el año 2011 (31,1%), ésta ha disminuido considerablemente. Por otro lado, lo que si aumenta de manera abrupta, cerca de un 8%, es la “percepción de inseguridad”, indicador que mide la delincuencia de una manera subjetiva, y que corresponde a las personas que perciben que la delincuencia en el país aumentó. Similares son los datos de Fundación Paz Ciudadana, que refleja que desde el año 2010, aumentan progresivamente los índices de percepción asociados a la inseguridad (violencia, delincuencia, riesgo de ser víctima, etc). Por ejemplo, la percepción sobre el “nivel alto” de delincuencia en la comuna ha crecido 55% entre el 2010 y 2014.

Lo curioso, es que Chile presenta una de las cifras de victimización (personas que han sido víctimas de delitos) más bajos de Latinoamérica, siendo incluso, uno de los más reducidos de los países que integran la OCDE con un 24%.

¿Por qué entonces es tan importante la delincuencia y la seguridad pública para nuestra gente? ¿Por qué existe tanta contradicción en las tendencias, considerando el hecho mismo con el alto grado de percepción? Claramente, algo no funciona, o algo más bien, tergiversa la realidad.

La delincuencia no se trata por falta de carabineros en todas las esquinas, al contrario, probablemente, este símbolo de lo coercitivo, sólo genere un clima hostil y que favorezca actos de rebeldía y “antisociales”, creando un escenario propicio para vulnerar esta “seguridad pública”. Por tanto el institucionalismo, mediante un despliegue más bien correctivo, que preventivo y detectivo, será un escaso apoyo a la solución de la problemática.

Por otro lado, los estudios y encuestas, podrían parecer estandarizadas, considerando que la delincuencia es un fenómeno que no se vive de igual manera en todos los barrios, comunas y ciudades del país. Seguramente, los sectores acomodados del país, o de la capital, donde existen cercas eléctricas, guardias privados, seguridad ciudadana y cuanta cosa más que ayuda a resguardar sus bienes, consideren que su barrio es seguro con tanto aparato para detectar delincuentes, sin embargo, lo que existe adentro del hogar equivale a muchos millones, por lo cual, podría considerarse que la percepción a ser víctima de delito es alta, aun sin contar con experiencias previas de asalto.

Asimismo, esta problemática, que en las encuestas figura una de tres prioridades para los gobiernos, no tiene el mismo comportamiento en el norte del país, en el centro, como en el sur, los tipos de hurtos o robos son diferentes, las denuncias que alteran el orden público son por diversos factores, incluso las condiciones climáticas determinan el tipo de delito que se favorece realizar.

Por tanto no se puede estandarizar los instrumentos de medición, sin considerar las variables antes mencionadas, pues para realizar estudios serios de percepción y victimización, debemos irnos a los hechos, teniendo en cuenta tanto sus causas como sus efectos. Sin parametrizar las preguntas, intentando adecuarse a los distintos contextos, y escenarios sociales.

Sin embargo, uno de los motores que impulsan y potencian el miedo, son los medios de comunicación. La televisión también ha sido una gran herramienta en este aumento de la cifra de “percepción”, recordando que este elemento es de carácter subjetivo, y que parece moldeable y manoseable siempre. Por ello, cuando se da tanta cobertura a un tema, en este caso a la delincuencia, se genera un temor automático sobredimensionado en la población que mira la TV.

Finalmente es el objetivo. No sólo generar rating es importante para el mercado. Por detrás existe todo un negocio, el negocio no sólo está en las empresas que prestan servicios de seguridad, está también en las encuestas. Años más tardes se agudizarán los datos, y se forma un escenario perfecto y propicio para prometer fin a la puerta giratoria, disminución en la delincuencia, creación de cárceles y mano dura.

De esta forma, la delincuencia no es más que una recuperación de lo que nos pertenece. Cuando se roba en las farmacias, los shopping, los supermercados, se está recuperando lo que el empresariado le ha robado a la gente. Cuando no se paga el pasaje de la locomoción colectiva o metro, sólo se está recuperando lo que le pertenece a cada uno y el Estado de Chile ha robado para gastarlo en burocracia, que se esfuma casi siempre.

Concluyendo, la delincuencia ha sido el ajedrez de los políticos, jugando con problemas reales de la ciudadanía, el caballito de batalla a la hora de las elecciones, llenando las calles de promesas, sin embargo, la delincuencia va más allá, es una condición de un sistema desigual, donde el rico le roba al pobre de manera legal e institucionaliza, y donde el pobre recupera lo que es suyo, de forma ilegal, pues las leyes juegan del equipo contrario y las escriben los rivales.

  • Inicio Curso de Inglés

    Ayer, miércoles 27 de marzo, se llevó a cabo la primera clase del curso de inglés para adu…
  • Primera atención jurídica a la comunidad

    En el marco de nuestro nuevo espacio de apoyo jurídico a la comunidad implementado por nue…
  • Primer Módulo de Artes

    El día lunes 11 de marzo, con la presencia de 6 niños y niñas, comenzó nuestro taller arte…
Cargue Artículos Más Relacionados
Cargue Más Por administrador
Cargue Más En Columnas de Opinión

Mira además

Inicio Curso de Inglés

Ayer, miércoles 27 de marzo, se llevó a cabo la primera clase del curso de inglés para adu…